Suspiro extasiada cuando siento su pecho duro y firme contra la palma de mis manos, Dios como he extrañado a este hombre, como he deseado volver a tocarlo, besarlo y sentirlo. Esto es una locura como puedo sentirme así con él, como puedo necesitarlo de esta manera tan abrumadora.
— Dios como te extrañe… — Kai pone en palabras mis pensamientos sorprendiéndome.
Jadeo al escuchar su ronca voz y mi cuerpo se estremece al saber que siente lo mismo que yo, busco su cinturón lo desabrocho y paso al botón que me impide llegar a su miembro, ese que deseo y anhelo tocar y volver a probar. Meto mi mano...