— muero por meter mi cabeza entre tus piernas y comerte este rico y delicioso coño húmedo — murmura volviendo sobre mi boca y esas palabras me ponen tanto que me aferro a sus hombros y lo aprieto con fuerza cuando repite la acción llevando sus dedos hasta mi abertura y regresa sobre mi clítoris.
Sus dedos se mueven con habilidad trazando círculos perfectos y presionando en los momentos justos, no pasan si quiera dos minutos cuando estoy por correrme, pero se detiene, desesperada y ansiosa por sentir el avasallante y aplastante orgasmo que estoy segura que iba a tener abro mis ojos. Me sorprende ver que Kai esta un...