Punto de vista de Lina
Al estacionarme frente a la tienda de la boticaria, los nervios me golpean violentamente. Esta parte de la ciudad era mucho más agradable y tenía un aire muy artístico. Todas las tiendas cubiertas de graffiti, pero no el tipo feo de etiquetas, sino aquel que parecía más pintura o una obra de arte.
Las calles estaban llenas de gente, algunos sentados en mesas y sillas disfrutando del aire libre. Muy diferente de las oscuras y sombrías calles donde se encontraba el hotel. Mirando la tienda frente a la que nos habíamos estacionado, veía jabones y productos caseros perfectamente envasados y empaquetados para atraer la atención...