Punto de vista de Lilia
Desperté a la mañana siguiente con un humor terrible, el cual solo empeoró al darme cuenta de que la persona que había causado mi malhumor ni siquiera estaba en la cama. En cambio, se había escabullido como si yo fuera una aventura de una noche de la que trataba de escapar. Me senté de un golpe, los eventos de la noche anterior volviendo a mi mente como una pesadilla en la que me había despertado. Toqué la piel sensible de mi cuello, soltando un siseo cuando mis dedos entraron en contacto con la marca en mi cuello.
—Voy a matar a ese maldito perro —grité,...