Punto de vista de Mateo
Raimundo y yo nos separamos en la frontera, y cuando llegué a casa eran las 8 p.m. Al abrir la puerta principal, esperaba ser recibido por mis mates. En su lugar, me encontré con los sonidos de unos ronquidos provenientes de la sala de estar. Al entrar, vi la cena ya servida y envuelta en plástico sobre la mesa. Ajusté mi erección, molesto por no haberse bajado aún, mis testículos doloridos. No puedo creer que haya estado caminando todo el día con esto, parece que toda mi sangre se fue al sur.
Entrando en la sala de estar, encontré a Draco y Lina profundamente dormidos....