Punto de vista de Lina
Mateo no regresó hasta la hora de la cena, estoy bastante segura de que lo dejó para el último minuto, para no tener que aguantar a mi hermana. Ariadnal ya se había acomodado en el cuarto de invitados y también se había adueñado de mi armario mientras yo cocinaba, temía ver cuánta ropa había dejado tirada por el suelo, no es que ella fuera de las que vuelven a doblar algo después de sacarlo.
Al escucharla bajar las escaleras, levanto la mirada. Ella entra dando saltitos al comedor antes de inclinarse sobre la mesa para mirarme.
—Lina, ¿dónde están todas tus ropas? Y esa blusa...