Él se detiene frente a una puerta y la abre. Miro adentro.
—Baño principal —dice, mostrándome dentro antes de tirarme hacia otra puerta cerca del final del largo pasillo, donde la esquina gira.
—Mi oficina, si no me encuentras, suelo estar aquí, pero hasta que puedas ganarte mi confianza, permanecerás conmigo —dice, mirándome desde arriba. Me arrastra por la esquina y entramos en otro pasillo. La casa parecía interminable. Se detiene frente a una puerta de vidrio y la abre.
—Infirmario —dice, mostrándome adentro. Mi corazón da un brinco al ver la mesa de acero en el centro de la sala, los frascos con líquidos de diferentes colores en las...