Punto de vista de Ariadna
Pasando junto a Raimundo, sentí mi brazo rozar el suyo. Fui a entrar, y Raimundo estaba justo detrás de mí, su mirada incendiándome la espalda. Entré y me dirigí hacia la habitación de Lilia. Raimundo chocó contra mi espalda cuando me detuve de golpe. Tomé la manija y la giré, abriendo la puerta. Asomé la cabeza y la vi, acostada en su cama, profundamente dormida, con su peluche de unicornio apretado contra su brazo mientras se acurrucaba con él. Cerré la puerta suavemente y subí las escaleras hacia nuestra habitación. Detrás de mí, podía sentir el cuerpo entero de Raúl temblando violentamente. Su ira era...