Bajando las escaleras, me siento en el sofá, y Titus camina hacia mí con sus pequeñas piernas antes de tirar de mis jeans, queriendo subirse. Lo levanto y lo pongo sobre mi regazo. Unos minutos después, Tim entra con Drake, vestido decentemente y, por una vez, limpio, aunque todavía olía a rogue.
—Se duchó en mi casa —dice Elias, caminando detrás de él y cayendo sobre el sofá junto a mí.
—Ryker, de verdad lo siento, no quería golpearla, salió de la nada —se disculpa.
—No es que importe, de todos modos voy a tener que matarla —le digo, dejando caer mi cabeza contra el respaldo del sofá. Titus tira...