Punto de vista de Lina
Al abrir los ojos, me di cuenta de que no estaba en la habitación en la que me había quedado dormida. También era muy consciente del cuerpo que estaba presionado contra el mío y del calor que su piel me ofrecía. Al girarme, encontré a Mateo, quien se giró sobre su espalda, y apoyé mi cabeza en su pecho. Unos cosquilleos recorrieron mi mejilla y mis brazos mientras me acurrucaba en su calor.
Noté que Draco estaba acostado a su lado, roncando suavemente. Mateo se movió y pude sentir a través del vínculo que estaba despierto, su mente alerta a su entorno y a mí,...