Me desperté para encontrarme con que Ryker ya se había ido, el lado de su cama estaba frío. Me estiré y me acurruqué bajo las mantas, sin querer levantarme, pero me sentía sola en su cama sin su calor.
Decidí levantarme para ver a dónde había ido, cuando de repente él entró por la puerta del dormitorio, luciendo como si tuviera prisa. Fue a agarrar algo de ropa antes de notar que yo estaba despierta. Ryker se acercó y me dio un beso en la mejilla.
—Buenos días. Tengo que ir a la ciudad, ¿estarás bien aquí sola o prefieres venir conmigo?
—¿Por qué vas a la ciudad?
—Reunión de...