Punto de vista de Ariadna
Una vez en la cocina, comencé a hacer café con Valeria. El ambiente estaba algo tenso, sin saber cómo reaccionar ante la presencia de alguien que no era miembro de la manada en la casa. David parecía extremadamente incómodo, y él y Raúl se sentaban frente a frente en la mesa, observándose detenidamente. Ninguno de los dos confiaba en el otro. Me acerqué y dejé una taza de café frente a ambos. No sé quién estaba más sorprendida, si Lilia o yo, cuando David me agradeció por su taza.
Me quedé sin palabras, al igual que Lilia. Las palabras salían de su boca como si...