Punto de vista de Lilia
Sentí cómo Selena me devolvía el control, lo que me hizo entrar en pánico, temiendo que algo hubiera pasado. Abrí los ojos y vi a la loba de Damián con los dientes alrededor de mi garganta. No lo apretaba lo suficiente como para cortarme la respiración, pero sí lo suficiente como para sentir la presión en mi tráquea. Me soltó y retrocedió, empujando mi cadera con su hocico antes de lamerla. Chillé ante el dolor repentino de su lengua sobre la herida y me quejé al sentarme de lado sobre mis codos.
Todo mi cuerpo parecía haber sido atacado por un oso. Al ver el...