Luego de una incómoda situación las cosas comenzaban a colocarse color de rosas para estos dos, pues ambos sentían atracción el uno por el otro y eso era algo innegable.
Alexander tomo las manos de Cristina y de manera lenta dirigío su mirada hasta los ojos de esta hermosa mujer. — La verdad para lo que vine acá es para decirte que te quiero pedir disculpa por querer aprovecharme de aquel momento para poder darte un beso, no se lo que paso por mi mente en ese momento y además es que realmente al tener tus hermosos ojos frente a mi y al tener tu cuerpo en mis brazos no...