Cristina era virgen pero está se sentía en el paraíso, el hecho de por primera vez hacerlo con la persona que me gustaba la hacía sentir feliz, esto era algo que nunca había experimentado pero si volviera a pasar lo volvería a hacer.
De manera rápida he intensa Cristina saltaba encima de Alexander para así sentirse genial mientras que este apretaba sus grandes glúteos y los nalgueba a la vez, está mujer solamente viendo el cuerpo de este hermoso hombre, sus brazos fuertes y marcados, sus grandes pectorales, su abdomen marcado, esto le causaba mucho orgasmo.
Allí se encontraba Alexander dándole fuertes nalgadas mientras soltaba leves quejidos de su boca...