Alexander Lucia increíble, este realmente tenia un ego gigsntesco y siempre en dónde llegaba quería ser el centro de atracción por su forma de vestirse y además en la forma en la que actuaba, este miro a su alrededor y vio como había mucha gente en ese momento cerca de la piscina y en sus alrededores pero este sin importarle nada simplemente estacionó su automóvil último modelo de lujo y lentamente de manera sexy y muy carismático se empezó a bajar de el automóvil, este al bajarse de una vez captó lo que deseaba las miradas de todos en ese lugar, al ver bajar a este hermoso hombre alto, atlético de ese automóvil último modelo todos en la fiesta se detuvieron a mirarlo y a murmurar cosas sobre él, Alexander sabía que se encontraban hablando cosas de él pero realmente no le importaba nada de lo que dijeran, igual ninguno de ellos le daba de comer.
Mientras caminaba de manera suave y carismática este hombre se comenzó a adentrar entre la multitud y al estar ya dentro sus lentes blancos se los quito para así mostrar sus hermosos ojos verdes y de una vez como siempre hacia este de manera coqueta visualizo a una chica y le guiño el ojo y está de manera rápida comenzó a reírse, así empezó a dirigirse hasta donde se encontraba su amigo Juan Soto.
— ¡Maldita sea Alexander, cómo siempre tenía que venir vestido con ese tipo de vestuarios llamativos! Yo pensando que tenía oportunidad con Sara Anderson, pero veo que ya no la tengo desde que llegaste no te ha quitado los ojos de encima. – Dijo Juan mientras se reia y con fuerza golpeaba el hombro de su amigo – Bueno, no importa igual yo ya tengo a mi gatita está noche, cuando la veas te quedarás impactado, eso sí te lo aseguro, puede que no tenga los millones que tiene Sara, pero es hermosa y además esta ¡Muy rica! Dios la quiero en mi cama.
Alexander de manera lenta y disimulada miro de reojo a Sara y noto como está aún seguía mirandolo, luego de ver esto una sonrisa en su rostro se empezó a colocar de oreja a oreja.
— Sabía que esa mujer a lo que me viera no iba a poder dejar de mirarme, pero bueno, no la miraré ni tampoco haré nada en estos momentos quiero ver cómo ella solita trata de buscar mi atención. – dijo Alexander de manera suave y confiado mientras veía a su amigo Juan.
— ¡Vaya tu si que tienes una buena autoestima! Yo ya hubiera salido a correr hacia los brazos de esa hermosa mujer, pero bueno, no te critico, siempre te sales con la tuya con las mujeres, no se que es lo que tienes, pero siempre lo logras. – dijo Juan sonando algo gentil y a la vez suave mientras soltaba una risita.
— Pues que te puedo decir... Tengo aquel don de conquistarlas y hacerlas mías, no puedo evitarlo, ahora solo espérate unos minutos y verás como está mujer intenta llamar mi atención. – Dijo Alexander con una sonrisa en su rostro mientras le guiñaba el ojo a su amigo Juan.
— Bueno, si tú lo dices, ahora solo me quedaré aquí a ver si está lo hace o no. – dijo Juan mientras sonreía de manera sutil.
— Sara Anderson —
Sara se encontraba hablando con la dueña de la fiesta la hermosa Angela Rizzo mientras su mirada no se despegaban de el hermoso perfil de Alexander.
Angela se encontraba habla que habla de manera rápida y fluida mientras Sara simplemente la ignoraba observando a aquel hombre.
— Y yo en ese momento lo empuje de manera rápida y me dije que no volviera a tocar mis zapatos si no le arrancaría la cabeza... – Angela se detuvo por un instante y miro los ojos de su amiga Sara y vio como está se encontraba muy concentrada mirando a aquel hombre – ¡Maldita sea Sara! ¿Al menos estás escuchando lo que te estoy diciendo? O es que el hermoso de Alexander te ha dejado como estúpida sin poder quitar tu mirada de encima de él.
Sara al escuchar que su amiga había llamado por un nombre a aquel hombre de manera rápida arqueó las cejas.
— Un segundo ¿Conoces a aquel hombre? ¿Ese es su nombre Alexander? – dijo Sara mientras lentamente empezaba a dirigir su mirada hasta los ojos de su amiga Angela.
— Claro que lo conozco, yo lo invite a él junto a su amigo que se encuentra a su lado, el amigo se llama Juan, pero nuevamente te vuelvo a preguntar ¿Acaso me estabas prestando atención? Te he estado hablando hace más de diez minutos y al parecer no me haz escuchado nada. – dijo Angela mientras de manera enojada se cruzaba de brazos.
Al escuchar lo que su amiga le acababa de decir esta mujer comenzó a sonreír y de manera lenta llevo su copa de vino hasta sus labios para así tomar un gran sorbo de este, luego de eso le estiró la mano hacia su amiga y con su otra mano tomó la de ella para así hacer que está agarrara la copa.
— Si, si Angela tú y tus comunes problemas de chica blanca y privilegiada, luchando con otra mujer blanca y privilegiada por unos malditos zapatos que valen más de mil dólares, ahora por favor sostén esto, debo de hacer algo un poco más interesante que escucharte hablar sobre tus problemas de compras. – Dijo Sara la cual de manera instantánea comenzaba a caminar por el borde de la piscina con su hermoso vestido vinotinto el cual lucía hermoso con su piel blanca pálida, además de su cabello negro largo y sus ojos marrones claros.
— Alexander Rodríguez —
Este junto a su amigo Juan Soto se encontraban hablando de cualquier tontería que a ambos se les pasará por la cabeza, estos se encontraban algo cerca de la piscina mientras seguían hablando y riéndose.
En ese momento Juan miro como aquella mujer hermosa lentamente por el borde de la piscina comenzaba a acercarse hacia donde estos dos se encontraban parados.
— ¡Vaya no se si eres mago o brujo pero es que en realidad está mujer se está acercando en estos momentos hacia acá! – dijo Juan de manera sutil y calmada mientras veía a su amigo.
Alexander soltó un suspiro y luego sonrió de manera coqueta. – Te lo dije, tengo mis tácticas, no voy por ellas, dejo que ella vengan por mi. – Mencionó Alexander mientras arreglaba su chaqueta.
En ese momento Sara de manera rápida y elegante comenzó a acercarse hasta donde se encontraba parado Alexander y en ese preciso momento al estar ya cerca de ellos está simuló como si estuviera perdiendo el equilibrio de su cuerpo y agitando sus manos sus cara se colocó un poco tensa mientras esperaba que este hombre acudiera en su ayuda.
Alexander al ver cómo está mujer se encontraba casi que cayendo a la piscina de manera rápida comenzó a correr hasta donde está se encontraba y la tomo por la cintura para evitar que está cayera.
Sara y Alexander cruzaron miradas en ese preciso momento, ambos se encontraban lelos por los ojos del otro mientras de manera rápida y sutil está mujer se le escapó una risita algo tímida.
— ¡Vaya, has sido mi héroe! ¿Cómo puedo pagarte lo que haz hecho está noche por mi! – Dijo Sara de manera coqueta mientras sonreía dulcemente.
— ¡Vaya enserio que me llena de felicidad escuchar lo que me estás diciendo, al fin hago algo bueno por alguien y esta desea recontribuirmelo, pero tranquila, no me debes nada, solamente me gustaría seguir viendo toda la noche esa hermosa sonrisa que tú tienes! – Dijo Alexander de manera coqueta mientras sotenia a esta mujer aún por La cintura.
— ¡Vaya y a mí me llena de alegría encontrarme por primera vez con un hombre que cuando tiene la oportunidad de pedir sexo a lo loco no lo hace, vamos acabas de ganar un punto a tu favor chico! – Mencionó Sara de manera coqueta mientras agarraba a Alexander por el cuello.
Luego de escuchar lo que está mujer acababa de decirle Alexander por la cintura de esta mujer la estabilizó para que esta no pudiera caerse a la piscina.
— Realmente no soy ese tipo de hombres, me dan asco de aquellos que solo buscan sexo o favores sexuales, me dan asco los hombres así, por ende no seré nunca de esa manera. – Dijo de manera suave Alexander mientras miraba a esta mujer de manera provocativa – y tú cuéntame ¿Que haces tan solitaria por aquí?
— Sola como tal no ando, pues vine para acá ya que una amiga me invitó, se llama Ángela Rizzo ¿La conoces? Ella es la organizadora de esta fiesta y la hija del dueño de esta mansión. – Mencionó Sara con un tono de voz sutil y dulce mientras sonreía de manera pícara. – ¿Y tú? ¿Andas solitario? ¿O es que ya alguien te puso la cadena? – soltó una risita burlona mientras miraba este hombre.
— No, nadie me pone cadenas creeme que no soy un hombre con ataduras, soy totalmente libre, eso quiero que te lo guardes en tu cabezota linda. – mencionó Alexander mientras veía como todos en ese momento comenzaban a murmurar y a dirigir su atención hasta otro lugar.
Esto le pareció raro a Alexander ¿Qué alguien más además de él llamara al atención de esta manera? No le cabía realmente en la cabeza.
Luego de varios segundos mientras escuchaba hablar a Sara este se encontraba viendo de quién se trataba y en ese momento vio como dos mujeres muy elegantes se bajaron de un automóvil, no muy lujoso en el que llegaron, en ese momento al ver bajar a estas dos preciosuras todos voltearon a verlas instantáneamente al igual que Alexander el cual de manera instantánea se quedó observando a aquella dulce chica vestida con ese hermoso vestido ajustado color morado pastel, no podían evitarlo, estás dos mujeres lucian hermosas además de muy elegantes.
Dando pasos lentos y firmes ambas comenzaron a acercarse hasta la piscina de este lugar mirando hacia el frente de manera suave y calmada.
— ¿Quienes son esa mujeres? ¡Vaya que son hermosas! Pero la de morado no se que tiene pero me encanta. – Dijo en su cabeza Alexander mientras miraba atentamente a esta mujer como se adentraba en la multitud.
Sara la cual se encontraba hablando noto como la atención de este hombre se había ido totalmente de lo que ambos se encontraban hablando y ahora sus ojos mostraban que miraba hacia otro lado, al notar esto, Sara se volteo lentamente para ver qué era lo que este hombre se encontraba mirando y en ese preciso momento vio como los ojos de este hombre se encontraban estáticos en estas dos chicas.
En ese momento Sara lanzó malos ojos instantáneamente y de manera algo hostil pero a la vez algo suave empujó a este hombre.
— Hey, estábamos hablando. – dijo Sara sonando algo hostil y agresiva mientras veía a Alexander.
Alexander sintió y escucho lo que esta chica le hizo y dijo pero de igual manera sus ojos no se despegaban de aquella preciosa mujer y en ese mismo instante vio como su amigo Juan se acercaba hasta donde ellas se encontraban de manera suave y elegante.
En ese momento arqueo sus cejas y recordó que este, su amigo le había dicho que había invitado a dos chicas, al recordar esto una sonrisita pícara apareció en su rostro de manera rápida y colocando las manos en los hombre se Sara la miro.
— Oye linda hablamos después si, tengo que hacer otra cosita. – Dijo Alexander mientras de manera sutil comenzaba a echar a un lado a esta mujer para así comenzarse a dirigir hasta donde se encontraba Juan y estas chicas.
Sara al vez el desprecio que le había hecho este hombre de manera muy fuerte y hostil enojada golpeó el suelo con su pie y se dió media vuelta para caminar y alejarse de allí.
— Buena noche señoritas. – una sonrisa en su hermoso rostro apareció en este mientras de manera coqueta extendía su mano.