Ya Valeria y Cristina había llegado a la fiesta y como siempre dando pasos lentos y firmes ambas comenzaron a acercarse hasta la piscina de este lugar mirando hacia el frente de manera suave y calmada, el solo hecho de llegar juntas con esos hermosos vestidos hacia que las miradas de todos en el lugar no se despegará de ellas ni un solo minuto.
La mirada de Alexander se desvío un poco para así dirigirse hasta la cara de estas dos chicas— ¿Quienes son esa mujeres? ¡Vaya que son hermosas! – luego de pensar en eso su mirada se dirigió hasta una de estas chicas y de manera algo sutil sonrió – Pero la de morado no se que tiene pero me encanta, no se si es su cara, su cuerpo, pero lo que si se es que me carga loco. – Dijo en su cabeza Alexander mientras miraba atentamente a esta mujer como se adentraba en la multitud.
Alexander era un tipo muy indeciso con las mujeres, al momento de conquistar, este deseaba tenerlas a todas en su cama por eso es que muy pocas veces había formalizado una relación seria, pero sin importar nada Alexander en ese mismo instante vio como su amigo Juan se acercaba hasta donde ellas se encontraban de manera suave y elegante mientras abría sus brazos de manera rápida.
En ese momento arqueo sus cejas y recordó que este, su amigo le había dicho que había invitado a dos chicas, al recordar esto una sonrisita pícara apareció en su rostro de manera rápida.
— ¡Ya va! ¿Esas son las mujeres que Juan me dijo que había invitado? – Pensó Alexander totalmente distraído mientras solo miraba la reacción de estas mujeres con su amigo Juan y vio como este saludo a ambas de manera cotez, pero de una forma mucho más coqueta con la chica de negro – ¡Vaya, vaya es decir que Juan sale con la amiga de esta mujer! Debo de aprovechar el momento, no puedo dejar que esto simplemente pase y ya. – en ese mismo instante Alexander coloco sus manos en los hombros de Sara y así de manera lenta la miro y le sonrió.
— Oye linda hablamos después si, tengo que hacer otra cosita. – Dijo Alexander mientras de manera sutil comenzaba a echar a un lado a esta mujer para así comenzarse a dirigir hasta donde se encontraba Juan y estas chicas, la sonrisa que cargaba Alexander era algo dulce y carismática a la vez mientras con calma frotaban sus mano dirigiéndose hasta aquel lugar.
Sara al vez el desprecio que le había hecho este hombre de manera muy fuerte y hostil enojada golpeó el suelo con su pie y se dió media vuelta para caminar y alejarse de allí.
— ¿Es enserio? Me acaba de rechazar a mi por ir con aquellas tontas mujeres ¡Maldita sea! ¿Cómo es posible que alguna de estas chicas le llame más la atención que yo? ¿Acaso necesita lentes o que? Esas chicas no son más lindas que yo y nunca lo serán. – Dijo furiosa Sara mientras caminaba en busca de su amiga Ángela.
Luego de caminar por unos segundos ya Alexander se encontraba llegando hasta donde se encontraba de pie su amigo junto a estas mujeres, Alexander por todo el camino se encontraba buscando una idea para entrar en su conversación pero no sonar metido ni mucho menos engreído.
A Alexander no se le ocurrió nada más que preguntar por si había visto a uno de sus amigos en común. — Juan, llevo rato buscando a Carlos ¿Será que lo haz visto? Es que realmente no se dónde está metido y lo necesito. – Dijo Alexander de manera casual mientras tocaba el hombro de su amigo Juan y luego de hacer esto con una sonrisa en su rostro miro a estas chicas – Vaya Juan pero estás muy bien acompañado ¿Quienes son tus amigas? Preséntame las.
— A Carlos no lo he visto en toda la noche, pienso que aún no ha llegado. – dijo Juan sonando algo hostil y bajo mientras lanzaba malos ojos, pues sabía que su amigo era un pica flor, así que rápidamente le tomo la mano a Valeria y con una sonrisa señalo a esta chica – Ella se llama Valeria Thompson y la otra chica la acabo de conocer se llama Cristina Romero, conozcance ambos. – Miro hacia donde se encontraba Cristina y de manera suave le dijo – El puede ser un patán de vez en cuando pero es un buen chico.
— Buena noche señoritas – dijo Alexander y de la nada una sonrisa en su hermoso rostro apareció en este mientras de manera coqueta extendía su mano –, mucho gusto, mi nombre es Alexander Rodríguez, hijo de Fabián Rodríguez dueño de una de las empresas más importantes de todo este hermoso país.
Ambas chicas extendieron su mano pero de manera totalmente casual Cristina solo sonrió y lo miro de manera muy normal.
– Mucho gusto. – luego de decir esto de manera casual he ignorando totalmente a Alexander está mujer comenzó a caminar hacia adelante pero luego recordó que allí se encontraba su amiga – Valeria vuelvo en unos minutos después, quiero ver que tal se encuentra esta fiesta dentro de la casa. – seguido de esto comenzó a caminar de manera muy elegante y sofisticado hasta la puerta de la entrada para adentrarse hasta el lugar.
Alexander se encontraba muy sorprendido y por esta impresión se encontraba paralizado en ese lugar ¡Simplemente le había dicho muchas gracias! ¿Acaso había hecho algo mal? ¿Por qué si todas las chicas mataban por estar con él, está simplemente lo ignoro? En ese momento lentamente volteo su cara y vio a su amigo Juan con el celo fruncido mirándolo directamente.
— ¡Oye Alexander! ¿Qué tal te parece si te retiras y le enseñas a la amiga de Valeria la casa? Ya tú la haz recorrido toda, ella es nueva, ve y enséñale la casa ¿Si? – dijo Juan con un tono de voz hostil y agresivo pero a la vez mantenía una sonrisa en su rostro.
— ¡Si, claro! Tienes razón, estando sola en ese lugar podría perderse, es muy grande está casa, lo mejor es que yo vaya y le muestre todo el lugar, así que me retiro sin más que decir, feliz noche. – dijo Alexander mentiras casi en carreras comenzaba a caminar hasta la puerta de la mansión de los Rizzo.
En ese momento de manera coqueta Valeria enredo sus brazos entre el cuello de este hombre y sin pensarlo simplemente sonrió y mirándolo fijamente le dijo:
— ¡Vaya que bueno que se fue tu amigo! Pensé que nunca se iría. – luego de decir esto una sonrisita dulce salió de su boca.
— La verdad hasta yo pensé que nunca se iría, me alegra que se haya ido, realmente a veces me pone un poco incómodo, pues en su plan de ligue con todas las chicas siempre salgo perdiendo soy yo, pero me alegra escuchar que no te haya interesado nada. – dijo Juan de manera coqueta mientras lentamente comenzaba a llevar sus manos hqsta la cintura de esta mujer y así poco a poco la comenzó a acercar hasta su cuerpo.
— No tienes que preocuparte por eso, no me llaman la atención los hijos de papi y mami que visten ropa cara simplemente para impresionar a las chica su a todos a su alrededor. – dijo Valeria de manera suave mientras lentamente comenzaba a moverse al ritmo de la canción.
Al escuchar lo que está mujer había dicho de manera dulce Juan sonrió y lentamente comenzaron a bailar la canción que el DJ estaba colocando en ese lugar.
Por otro lugar se encontraba Alexander, este hombre de manera rápida entró a la casa de los Rizzo en busca de esta hermosa mujer la cual no le había prestado nada de atención, su mirada se encontraba dirigiéndose hacia todos los lugares, realmente tenía interés de guiar a esta mujer por toda la casa y así poder dialogar con ella de manera calmada y sutil.
Mientras se encontraba buscandols noto que está mujer ya se encontraba subiendo las escaleras dirigiéndose hasta la parte de arriba en dónde se encontraba el dj y otras personas, en ese momento su corazón se acelera y de manera rápida empezó a dar rápidos pasos hasta donde se encontraban las escaleras, en ese instante de manera casual empezó a empujar una que otra persona pues este lugar realmente se encontraba muy lleno, pero sin importarle nada siguió su camino.
Segundos después ya había pasado toda esta multitud de personas y con rapidez subió las escaleras, al subirlas vio como está mujer solitaria bailaba al mismo tiempo de caminaba, al verla Alexander soltó una risita de manera carismática sus labios y con velocidad se acerco hasta donde se encontraba esta mujer, luego de eso con fuerza pero a la vez sutileza tomo el brazo de esta chica y de manera rápida la volteo.
— Me parece que estás un poco perdida ¿No te parece bien si te enseño todo el lugar? – Dijo Alexander con un tono de voz algo elevado, estaban cerca del DJ y la música por ende no se escuchaba mucho.
— ¡¿Qué?! No sé que dijiste, no pude escuchar nada, la música está muy fuerte. – Dijo Cristina de manera lenta mientras acercaba su oreja hasta los labios de este hombre.
Alexander al verla acercarse lentamente hasta sus labios su corazón nuevamente se acelero y en ese instante arqueó su ceja y se dijo:
— ¿Qué te pasa? ¿Por qué te aceleras corazón? Vamos creo que estoy enfermo pues ya me ha sucedido esto dos veces en la noche.
Luego de pensar en eso vio como está mujer ya se encontraba muy cerca de él y de manera suave llevo su mano hasta la cabellera de esta mujer y sutilmente quitó el cabello de su oído y le dijo:
— Me parece que estás un poco perdida, además me dijo tu amiga que no conocías este lugar ¿No te parece bien si te enseño todo el lugar? Yo soy un muy buen guía. – luego de decir eso una sonrisa se colocó en su rostro.
— ¡Ah, ya ahora sí te escuché!pero no vale, gracias igual por la propuesta, yo sola puedo ser mi propia guía turística por esta maravillosa casa. – Dijo gritando Cristina y luego soltó una risita burlona –
Al escuchar esto Alexander nuevamente se quel paralizado, está era la segunda vez que está mujer lo rechazaba, no entendía nada de lo que estaba sucediendo ¿Por qué no quería estar con él? ¿Acaso estaba haciendo algo mal? No entendía realmente nada.
— ¿Pasa algo? ¿Por qué te quedaste paralizado? O es que acaso dije algo que te ha incomodado... Si eres así enserio te pido perdón, no deseaba hacerlo. – Dijo Cristina con un tono algo mientras miraba a este hombre.
Luego de que dijera esto un mesero que pasaba por el lugar cerca de estos dos fue empujado levemente por una pareja de chicos bailando y en ese justo momento este hombre empujó a Cristina la cual rápidamente comenzó a irse de lado.
Alexander al ver que está mujer se encontraba cayendo de manera rápida estiró su brazo izquierdo para agarrarla con fuerzas y en ese preciso momento las miradas de estos dos se quedaron fijas.
— Fabián Rodríguez —
Cómo cualquier noche Fabián se encontraba ya dirigiéndose hasta su casa de manera rápida luego de haber ido a comer con su actual esposa Jazmin Bianco, mientras leía una revista, su chofer como siempre manejaba de manera cuidadosa, en ese mismo instante, el teléfono de este hombre comienza a sonar.
Este realmente a estas horas de la noche ya no recibía llamadas y esto lo parecía muy raro, pero este de manera casual saco su celular de su bolsillo para ver de quién se trataba y esto era de nada más y anda menos que el guardia de seguridad de su empresa, al ver esto rápidamente pensando que algún problema grande sucedia atendió la llamada y llevo su celular hasta su oreja.
— ¡Señor, algo muy grave está ocurriendo! Alguien dejo la impresora conectada sacando copias y está se sobrecalento y se prendió en fuego, gracias a Dios pudimos apagarlo, pero debe venir a ver cómo se encuentra este lugar.
Fabián al escuchar esto de manera instantánea miro a su chófer y le dijo:
— Dese la vuelta aquí en U y dirigase hasta la empresa por favor.