Cristina se encontraba muy emocionada, la verdad es que no pensaba sentirse de tal manera, pues la verdad es que al principio no deseaba ni pisar un solo pie fuera de su apartamento por lo anteriormente ocurrido con Alexander en aquella fiesta, pero ya está se había mentalizado que este hombre no podía arruinar su vida y mucho menos la fiesta de celebración de algo que tanto me había costado hacer, no podía ni tampoco quería hacerlo más.
— ¡A la mierda ya Alexander! Es momento de ponerme bonita, nunca he tenido una relación seria con ningún chico y por el simple hecho de que un estúpido no me preste...