En ese momento justamente se encontraba padre he hijo mirándose cara a cara, ambos de manera seria mientras mientras comenzaban a dialogar, este era el momento que tanto deseaban los dos, pero más lo deseaba Fabián, al fin su hijo se comportaba como hombre responsable y eso debía de premiarlo.
Fabián agarro la mano de su hijo y comenzo a darle leves palmaditas para que se relajara un poco. – ¡Si fuese algo del trabajo te lo hubiera comentado por el teléfono o hubiera yo mismo ido hasta la empresa Fabián, no te preocupes creeme que no, no haz hecho nada malo en el trabajó al contrario la verdad es...