Todas nos sentíamos molestas, es bastante dinero lo que estaban multado, a muchas les costará hasta dos o tres clientes, cuando yo estaba recogiendo mi ropa se me acerca una de las supervisora.
—Lucy, usted se queda aquí, espere que las demás se vayan.
No sabía que pensar, al final no me pueden devolver porque ya no les pertenezco, pero aún así seguía viviendo en su edificio, salió la última y se me acercaron todas las supervisoras.
—Esperábamos un poco más de usted, pensábamos que usted era una mujer más sensata.
—Pero porque pensaban eso de mi, al igual que todas ellas, ustedes me hicieron así, prácticamente el sexo para...