Esa noche nos sentiamos felices, a pesar de estar atrapada en esa casa estábamos en el paraíso después de una gran tormenta, nos preparamos algo de comer, había carne, pollo y una refri llena de variedad de comida.
—De la que te has salvado — le dijo la flaca a mi compañera de habitación.
—Si, a mi me gusta comer almeja no salchicha.
Todas nos lanzamos a reír.
—Y si que come muy bien, me ha sacado un orgasmo increíble — dije.
—Mi nombre es... — se quedó pensativa la flaca— mi apodo es Marling.
—El mío es Flor — dijo la gordita.
—Me apodo es Roxana — dijo mi...