Llegamos a una ciudad vecina de Ourville, el piloto salió de la cabina.
—Desde ya les digo que no volveré a viajar con ustedes, yo hasta aquí llego.
—Que tipo tan llorón, sino es porque el otro piloto perdió su licencia, lo llamaría, ese si se atreve a vivir los riesgos — dijo Kimberly.
—Dejalo tranquilo, además no vale tanto como hombre, la tiene así — le hago seña del dedo meñique.
—Con razón, vamos chicas, estoy segura que otro piloto si atreverá.
Todas bajamos del avión, era tarde y no teníamos como movilizarnos, Kimberly andaba una maleta llena de efectivo, en cambio Alicia y yo lo teníamos en una...