Me sentía perdida, mi mente me decía que me fuera, pero mi corazón anhelaba estar con ese hombre, realmente no sabía que rumbo había tomado hasta que llegue al mar, solo me hizo recordar España, fue un tiempo maravilloso, hasta que ese tipo lo tuvo que arruinar.
—Vaya, que pequeño es este planeta — dijo alguien a mi espalda.
Volteó y era ese sujeto.
—Lo bueno que existe la libertad y puedo ir donde yo quiera.
Arruinó mi momento, no se que hace aquí
—Oye, espera ¿Sigues molesta? Si lo estabas disfrutando.
Yo no me detuve y no quería dirigirle la palabra.
—Vamos Mónica, no seas así.
Eso me dejó...