Ana cambió su expresión rápidamente a una confusa.
—¿A no? ¿Entonces, qué sirven? ¿Cómo ¿que comida?—Soltó un puchero, quería un sándwichito.
—En un momento le traigo la carta. Permítame unos minutos por favor...
—Yo quiero unas fresas con crema y una soda, por favor —Leo le dijo mirando su móvil, la azafata asintió cabizbaja y se marchó.
—Eres terrible. —Ana se burló—. Mi gigoló favorito está perdiendo su toque. —Leo río bajo.
—No es mi tipo Ana.
—¿Y eso cuando te ha detenido? Leó —Alzó una ceja, sugerente.
—Solo quiero mantener mi mente en una sola cosa. —Su rostro se endureció y el de Ana igual.
Entendía lo importante que...