El director general de la DEA y su jefe inmediato, la miraron serios mientras les explicaba los acontecimientos recientes, por evidentes motivos omitiría que era esposa de Fernando y como es que este había aceptado cooperar con ellos. Aún tenía mucha vergüenza por lo sucedido y apenas lo recordaba, sus mejillas se teñian de un rojo carmin.
El agente Miller se cruzó de brazos al ver entrar a Ken a su oficina, Camila bajó la mirada, hace algunos días que había dejado de contestar sus llamadas y mensajes, no se atrevía a verlo a la cara después de lo que pasó en casa de Rangel, sentía que le había fallado...