—Nada grave, solo no puedo tomar café por mi embarazo. —Camila dijo como si fuera cualquier cosa. La castaña alzó una ceja curiosa y su mirada bajó disimuladamente a esta zona, soltando una pequeña sonrisa—. Tengo muy poco tiempo, apenas me acabo de enterar y pues tengo que cuidarme, ya sabes.
—Supongo que es de Ken. —Camila se acomodo en en asiento i cómodo, no quería hablar del él, pero no podía decirle eso en ese momento. Mik supo leer su lenguaje corporal y entonces se quedó pensativa.
—En realidad es de mi esposo. —El rostro de la castaña no se preocupó por esconder su asombro, conocía la historia de...