Eran las tres de la trade Victoria no quería salir de la habitación, no quería verle la cara a Leo Tanner sabía que en cualquier momento tenían que hablar por lo sucedió de anoche, se paró de su cama pero se retractó al escuchar que alguien se acercaba, abrieron la puerta de la habitación era el pelinegro en la entrada de la habitación.
-¿Victoria, estas bien? Me quede preocupado por ti a noche.-Leo hablo preocupado.
-Si, lo siento tenía dolor de cabeza y ya estaba muy casada, lamento haberte dejado así, no era mi intención perdón Leo.-dijo apenada y cabizbaja.
-No, no te preocupes, ¿ya te sientes mejor? Espero y...