Victoria y Leo quedaron de verse al día siguiente el alfa no sabía de lo que había pasado con ella, ni que la había del secuestró. Era una hermosa mañana con un clima muy cálido, ese día se podía oler la naturaleza oír el canto de los pájaros pero algo andaba mal. Leo estaba en su casa esperando a su omega junto con los otros socios.
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—Oye Leo y ¿que pasó con Victoria?, creí que estaba trabajando contigo. —Damian frunció el ceño
—Si lo estamos pero aún no llega.. —El pelinegro hablo pensativo y dando vueltas como loco al rededor de su escritorio.
—Tranquilízate, ¿Siempre llega tarde?...