Lionel no sabía que la llamada había provocado tanta hostilidad en Seve. Él estaba tranquilamente sentado en una silla con un chupetín en la mano, sonriendo mientras decía:
-Mami, estoy en el orfanato de San Petersburgo ahora. Ayudé a una huérfana antes y ella estaba aquí. Hoy me puse en contacto con la directora y vine a echar un vistazo. No está mal. El padrino invertirá. La directora es muy amable conmigo. Mamá, ¿puedes venir a buscarme?
-Está bien. Avísame entonces. Iré a buscarte. -respondió Nohemi con una sonrisa.
El rostro de Seve se puso aún peor.
¿Iba a venir a Madrid? ¿Él iba a venir aquí?
Tenía que regresar...