Nohemi estaba realmente aterrada.
Seve era un hombre dominante y persistente. Hacía lo que quería sin importar lo que los demás pensaran. Ella ya lo sabía desde hacía tiempo. Aunque llamar su atención formaba parte de su plan, no esperaba que su exposición llegara tan pronto.
Mientras la llama de su furia ardiera en su cuerpo y fuera visible frente a Seve, resultaría difícil que su plan se cumpliera. La agitación en su corazón, acumulada durante los últimos cinco años, se desperdiciaría.
Pensando en esto, una energía repentina surgió en el cuerpo de Nohemi. Rápidamente alzó la cabeza y golpeó con ella la nariz de Seve.
Un dolor agudo atacó...