—¡Ella fue la que me atacó primero! —dijo Lionel, algo inocente, mirando a Nohemi con sus hermosos ojos rasgados y una expresión tan lastimera que le resultaba difícil de resistir.
Aunque Nohemi sabía que Lionel estaba fingiendo, aún no podía evitar sentirse afectada por esa mirada en su rostro. Sacudió la cabeza y dijo:
—Lo que hizo la tía Sepeda fue una muestra de que le gustas, pero lo que tú hiciste no fue lo que un caballero debería hacer, ¿verdad?
—Está bien, me disculparé con ella. —Lionel dejó de fingir su expresión inocente y suspiró, marchándose.
Olalla seguía queriendo mucho a Lionel; después de todo, este niño era encantador...