—¡Ah!— exclamó Nohemi, y un cuerpo caliente se pegó a ella.
Su corazón agitado se calmó por el olor familiar.
Hubo un tiempo en que ella esperaba momentos dulces con Seve fuera de sus deberes conyugales en la cama, pero hasta que quedó embarazada, nunca tuvieron la oportunidad de demostrarse afecto el uno al otro.
Seve solo sintió un dulce aroma en su nariz.
El olor familiar era como el recuerdo en la almohada de su habitación, cuando soñaba todas las noches. Se sumergió en él y sintió que estaba soñando.
—Nohemi...— murmuró Seve. Su rostro atractivo se acercó lentamente a los labios de Nohemi.
De repente, sonó una campana...