El cuerpo de Nohemi se tensó al instante.
Recordó lo dulce que había sido su matrimonio.
Una vez pensó que este hombre era su vida, ¡pero se convirtió en su pesadilla!
Nohemi apretó las sábanas con sus dedos.
El rostro de Seve se acercó lentamente al suyo, y su corazón casi dejó de latir.
Cuando sus labios estaban a un centímetro de distancia, Seve se detuvo.
El vello de su rostro era claramente visible.
Había vivido bien en esos cinco años, pero ella había cambiado. Su hija sufría una enfermedad.
Pensando en eso, Nohemi levantó la mano y abofeteó a Seve. El sonido nítido resonó por toda la habitación.
Seve...