Chapter 5 Creo que empezamos mal

Chapter 5 Creo que empezamos mal

Capítulo 5 Creo que empezamos mal

Nos retiramos muy dignamente, afuera de la dirección las niñas están nerviosas mucho más que antes de venir De Luca, así que las tomo de la mano y nos dirigimos hacia afuera.

Una vez afuera, el jefe envió a casa al chofer y nos dijo que iríamos con él y su propio chofer, entramos al automóvil todos en silencio y comenzamos el trayecto hacia la casa. Al llegar aquí, nos dice:

— ¡Ustedes tres a mi despacho! — Y nos apunta con el dedo

Vuelvo a tomarlas de la mano y dejo que ellas me conduzcan, al entrar nos dice en el mismo tono— ¡Siéntense! —algo parecido a como le dicen a los perros.

— Cuéntame Alexandra ¿Qué paso?

— Papi— comienza Mariana

— Dije Alexandra

La niña hace un esfuerzo al hablar, no sé por qué están tan asustadas, yo les creo, ellas no hicieron nada

— Después del receso, el libro de la maestra apareció rayado, y uno de los niños dijo que nos había visto hacerlo papa

— ¿Y lo hicieron?

— No, Papa

— Y porque ese niño diría eso si no es cierto

— No lo sé papa

— Por ahora les voy a dar un beneficio, las voy a creer, pero ¿Se dan cuenta por qué la Directora le cree al niño?

— No papa

— Es por las veces que han hecho algo, ya son varias

— Puedo hablar, Señor

De Luca voltea sorprendido, parece que se había olvidado de mí y me dice: — ¿Qué tiene que decir, Señorita? Aprovecho para preguntarle ¿Por qué hablaba así con la Directora?

— Bueno Señor, la Directora y el colegio son muy respetables, pero ellos no tienen más pruebas que la acusación del niño y eso me parece injusto, dejar a un niño desde el receso, en la dirección e incluso en su hora de salida

— Entiende Señorita que estaban averiguando

— Podría haberlo hecho más rápido. No me parece justo acusarlas sin pruebas, más si tomamos en cuenta que es el niño del incidente pasado

— Me está diciendo que hay una mente diabólica en un niño de 8 años y planeo todo esto

— Es más fácil creer que sus hijas hicieron esto, Señor, y creerle a ese niño, las niñas me dijeron que no lo hicieron

— Y usted les cree porque… las conoce desde hace un día… sabe cuántas veces he sido llamado a ese colegio por distintas cosas

— ¿Y le han presentado pruebas de la conducta de ellas?

—Señorita Rossi, no quiero decir algo de lo que me arrepienta, ya les dije que dejo pasar esta, pero recuerden el trato—se dirige a ellas—y usted vaya con ella a que se cambien, luego almuercen y descansen y hagan sus tareas, atiéndalas desde ahorita, ya hablaremos

— Está bien, señor, vamos niñas

….

— ¿Viste a la nueva niñera? ¿Cómo nos defendió? Hasta delante de papa nos defendió— Alexandra no lo puede creer, la nueva Señorita les cree y se enfrentó con la Directora y las defendió

—Sí, no está tan mal esto de tener esta niñera

— Es la primera vez que nos defienden, papa siempre le cree a la directora

— Ya era hora que alguien nos defendiera

Escuchan que tocan la puerta y al abrir ven a Fiorella —Niñas les traje algo de beber y comer y bueno quero hablar con ustedes de lo que paso, ¿qué pasa con el niño que las acuso?

—Él siempre se mete conmigo, y Mariana me defiende

— ¿Cómo la defiendes Mariana?

— Solo lo empujo o le digo cosas y él viene detrás de nosotras y también nos empuja

— ¿Le han dicho a su maestra?

—Sí, pero ella solo nos dice que son cosas de niños y que todo se arreglara y que hablara con el niño

— ¿Y a tu papá se lo han dicho?

— Papá no nos deja hablar, él le cree a la Directora

— Bueno, vamos a ver que se puede hacer, traten de evitarlo, déjenlo hablando solo, en fin busquen la manera de retirarse, yo hablare con la maestra mañana mismo

— El viernes están invitados los padres —dice Mariana

— ¿Le dijeron a tu papá?

— No, todavía, no— me cuenta Alexandra

— Tenemos un papel para él, allí dice todo—dice Alexandra

— Está bien, entréguenmelo, yo hablare con él y si no puede ir iré yo, ahora vamos a ver sus cuadernos

A la hora de la cena, el ambiente es sombrío, De Luca está sentado a la cabecera de la mesa y una niña a cada lado de él, el ambiente no es festivo

— Niñas, le han comentado a su papá de la reunión de padres el viernes

De Luca levanta la mirada— ¿Hay reunión de padres?

— Si papi —le dice Mariana

— ¿Por qué no me lo habían dicho?

— Has estado ocupado— le dice Mariana

Me he dado cuenta de que Alexandra no habla casi, a menos que él le pregunte algo y es que Mariana se ha acostumbrado a hablar por ella. Alexandra no levanta su mirada del plato de comida a diferencia de Mariana, que es más conversadora.

— Bueno, no creo que pueda ir, si lo hubiera sabido antes, ya programe una reunión ese día, Señorita Rossi, asista por mí

— Pero papi, es una reunión de padres e hijos

— Te he dicho que no podría asistir, tendría que haberlo sabido antes

— Pero, Señor, queda tiempo, de cambiar la reunión

De Luca me mira y su mirada me dice que me quiere en otra dimensión —Señorita Rossi, cuando terminemos de cenar quiero hablar con usted en el despacho

Me siento como cuando era niña, no salía de la oficina de la dirección y hoy me ha tocado estar dos veces en el despacho, será que voy a estar de visita indefinida, si Sor Guillermina estuviera aquí me pondría penitencia y me diría ¡Rossi aprenda a ocupar su lugar!

— ¡Está bien, Señor! — Así que terminamos la comida en silencio, pobres niñas que ambiente tan triste

Sin preguntar si termine de comer, De Luca les dice a las niñas que suban y se laven los dientes y terminen sus tareas y se dirige a mí y me dice—A mi despacho señorita

Me habían dicho que no entrara al despacho y creo que lo he visitado más que otras habitaciones, buenos veamos qué pasa, a ver si cumplo mi meta de tres meses

….

— Creo que no he sido suficientemente claro en sus responsabilidades Señorita Rossi

— Porque lo dice Señor De Luca

— No está aquí para contradecirme, ni para decirme lo que debo hacer, aquí las órdenes las doy yo y usted obedece, y si digo algo es porque hay que hacerlo así

— ¿A qué se refiere, Señor?

—Usted está para acompañar a las niñas, las orienta, revisa, que cumplan con sus tareas, su higiene personal

— ¿Y si veo que se está cometiendo una injusticia con ellas, no puedo hacer nada?

— Eso depende de lo que usted crea, que es una injusticia, pero mis órdenes no son de su incumbencia, ¿entendió?

— Las niñas quieren que vaya a su reunión de padres, hay un niño que intimida a Alexandra y Mariana solo la defiende, es ese mismo niño que las acuso. Él hace que la vida escolar de Alexandra sea difícil, le dice retrasada, tonta y otras palabras, hay que ir a hablar con la maestra de ellas

—¿Ellas no le han dicho a la maestra?

— Sí, pero la maestra le dice que hablara con él, y todo sigue sucediendo, hay que hablar con la maestra y los padres del niño, ningún niño debería estar en esa situación

— De Luca me mira en silencio, no me interesa que me despida, pero este Señor debe entender que tienen que defender a sus hijas

— En el orfanato no tenemos a nadie que nos defiendan, así que dependemos de la buena voluntad de quienes nos cuidan, pero ante un niño de esos revoltosos, nos valíamos de nosotros mismos, pero las gemelas tienen a su papá para que las defiendan

— Está bien iré y hablaré con la profesora de ellas e incluso veré quienes son los padres del dichoso niño y los intimidaré también, soy bueno en eso, pero usted— me señala con el dedo— irá conmigo y obedecerá mis órdenes

— Está bien señor, Alexandra no debería estar pasando por esa situación en el colegio

—Lo sé y ahora retírese, tengo que hacer,

— Mañana le paso la invitación de la escuela para que vea la hora, y ahorita prepararé a las niñas para dormir, ¿pasara a darles las buenas noches?

— Voy dentro de media hora

— Muy bien Señor

— y… señorita no sea tan entrometida. Esta familia tiene sus hábitos, no intente modificarlos

— No, señor, como usted diga

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