Capítulo 6 Muchas cosas están cambiando en la casa De Luca
Algunas cosas comenzaron a cambiar en la familia De Luca, los cambios eran sutiles, pero las niñas lo notaron y Rossi, como la llamaban entre ellas, siempre iniciaba una conversación en la cena, la única comida que hacían con su papá, el tema era siempre agradable, y alguna que otra vez De Luca daba su opinión.
Mariana había aprendido a apreciar a la Señorita Rossi, así que ella también le respondía, mientras Alexandra continuaba callada.
Si bien es cierto que Mariana había intentado probar a la nueva Señorita con sus travesuras, a ver cuánta paciencia tenía, ella nunca se enojaba, y les decía que eran niñas adorables, hasta las besaba en la frente, y tocaba su cabello. También las peinaba, aunque ya ellas sabían peinarse, pero su gemela y ella no le decían nada, no quería herir sus sentimientos.
En una ocasión reviso todo su maquillaje y lo uso, cuando entro la señorita exclamo un ¡oh! Y eso nada más la hizo sentir mal, no la regaño, solo dijo eso, y basto para que le pidiera disculpas.
Otro día, le pidió su blusa favorita de la escuela, aunque no tenía ninguna y la hizo buscar y rebuscar, hasta que le dijo que no importaba, se iría con otra.
Alexandra no entendía por qué tenía que hacerle eso a la señorita Rossi, y siempre peleaban por eso, pero había una necesidad que tenía Mariana de probar la paciencia de la cuidadora. Como cuando le escondió sus zapatos y Alexandra los encontró y se los dio, ya no le seguía sus juegos, no quería perder a su niñera.
Otra cosa que observo Mariana, es que su papá primero había dicho que no iba a la reunión de padres y luego cambio de opinión y les pidió la invitación para asistir.
Por otra parte, después que la nueva señorita les contaba un cuento, cosa que les agradaba mucho porque los inventaba, papa venía a darles las buenas noches, las arropaba y les dada un beso.
Todos esos cambios eran del agrado de Mariana, y el día de la reunión de padres paso algo que iba a reforzar lo bueno que eran esos cambios.
Esos días todos fueron a la reunión de padres, ellas dos, la cuidadora y su papá. Papa le dijo que hablaría con la maestra sobre el niño que intimidaba a Alexandra e incluso hablaría con sus padres.
Enseguida supo que era idea de la señorita Rossi, porque ella asentía a lo que decía su papá. También les dijo que si volvía a pasar se lo dijeran porque él reclamaría personalmente en el colegio.
Cuando estaban en la reunión, Mariana percibía que era la primera vez que se sentía en familia, La señorita tenía por costumbre agarrarlas de la mano a ella y a su gemela y estaba pendiente que estuvieran bien y no las perdía de vista.
Al llegar al salón ella les dijo que le señalaran al niño que le hacía bromas a Alexandra y así lo hicieron, entonces ella le dijo a papa.
Ese día todos los padres estaban invitados a una especie de convivencia, los niños exponían sus dibujos y actividades escolares a los padres, también había un pequeño refrigerio y luego una conversación general con todos sobre cada alumno.
Cuando nos tocó el turno, fuimos todos a hablar con la maestra y hubo un momento en que nuestra señorita nos llevó aparte mientras papa hablaba con ella, sabemos de qué hablaban por el señalaba al niño.
Así mismo, vimos que la maestra llamaba a los padres del niño y conversaban, papa les decía algo y ellos asentían y miraban a su hijo. Luego sabríamos de qué se trataba.
— ¿Cuáles son tus dibujos Alexandra? —pregunto la señorita Rossi
—Esos de allá— señalo con el dedo
— ¡Son hermosos!
—Esos son los míos —le dije, yo también quería que viera los míos
—Están hermosos, niñas, que mezcla de colores tan bellos, y esa letra tan bonita que tienen
—La letra de Mariana es más bonita— dijo Alexandra
—Las dos letras son hermosas, ustedes son idénticas físicamente, pero cada una tienen cosas muy bellas y tiernas— y les dio un beso a cada una y un abrazo
Mariana nunca había sentido eso, esa sensación de bienestar, de sentirse bien, de que alguien la quería a pesar de sus travesuras, así que tomo una decisión ¡Tenían que conservarla! ¡No la dejarían ir!
Ya en el patio, donde estaban todos en algunos juegos, papa les comento que había hablado con la maestra y los padres del niño y hablarían con su hijo, pero que si volvía a pasar le contaron.
Después que termino la reunión y ya en el vehículo, nuestra Rossi propuso que fueran a comer helados, ambas miramos a papa, y el suspiro y dijo—Tengo otra idea compramos helados y comemos en la casa, ¿les parece?
Bueno —pensó Mariana, eso es mejor que nada y así lo hicimos, pero al llegar a casa nos esperaba una sorpresa
—Acaban de llegar los señores Marcelo y Andrea Rinaldi—dice el ama de llaves
— ¿Los abuelos? —dijo Mariana y pensó de inmediato que a sus abuelos no les gustaran los cambios que habían ocurrido ni su nueva niñera
—sí, ya los conduje a su habitación
—Gracias Señorita Montiel
La expresión de mi papá, no es grata—piensa Mariana y mira a su gemela—sé que él y mis abuelos no se llevan bien y cuando ellos están él procura estar el menor tiempo posible en casa, ojalá se vayan rápido
Casi que cuando los nombran ellos vienen bajando la escalera, en primer lugar viene la abuela Andrea—Mis niñas queridas —y nos abraza— ¡Cuánto deseaba verlas!
— ¿Cómo están mis niñas? —Esta vez es el abuelo
Ambos nos abrazan demasiado fuerte, no es que no nos guste, pero cuando están a aquí pelean mucho con papa, no le gustan nada de lo que papa dispone para nosotros
— ¿Y usted quién es…?— escucho que dice mi abuela mirando a la Señorita Rossi
—Es nuestra nueva niñera abuela
—Ah mucho gusto, soy Andrea Rinal di— y no parece que le encantara nuestra nueva niñera, claro está acostumbrada a ver señores de más edad
—Mucho gusto Señora, Señor Rinaldi, soy Fiorella Rossi
— ¿De dónde vienen?—pregunta la abuela, sin darle más importancia a nuestra niñera
—Del colegio—, dice papa, había una reunión de padres
— ¿Y la señorita Rossi también andaba?
—Estábamos todos, abuela, fue muy bueno y ahorita, íbamos a comer helados
— ¿Todos? Van a comer helados ¿Todos?
—Si abuela, ¿quieren helados?
—No, pero podemos acompañarlos y la señorita Rossi se puede retirar, nosotros nos encargaremos de las niñas
—La señorita Rossi no se va a retirar, porque planeamos comer helados, ella está incluida Andrea
Veo a mi abuela, un poco asombrada, mi abuela no come con las personas que les sirven, ella habla de estatus y cosas, así que nunca entiendo, pero quiero comer helados con mi niñera y veo a Alexandra que también quiere eso
—Abuela, acompáñanos, vamos señorita Rossi
—Cuanto tiempo tienen su niñera con ustedes.
—Un poco más de una semana—le respondo
— ¿Tan poco tiempo?
—Sí, abuelita
—¡Muy interesante!