Capítulo 28 Una visita inesperada de Neiva Salvatierra
Neiva sonrió con malicia, sabía que Alessandro no estaba contento con su visita, pero necesitaba estar presente en la vida de Alessandro, ese hombre sería suyo a como diera lugar
—Solo vine a saludarte y a preguntarte cómo sigue la gemela enferma. ¿No puedo visitar a un gran amigo?
—No eres mi amiga, Neiva. Solo hemos salido juntos algunas veces. No me gusta que aparezcas sin avisar en mi casa.
—Tranquilo, Alessandro. Solo vine a charlar un poco, no te pongas así. Además, tu madre me abrió la puerta y ella me invitó a pasar, a saludar.
Alessandro frunció el ceño, no...