Capítulo 32: La mejor medicina es el amor
Alessandro llegó a su casa agobiado por lo que había escuchado y visto, no podía creer que un niño tan inocente hubiese vivido tal atrocidad. No podía creer lo que un ser humano podía hacerle a un niño, se sentía asqueado, se metió a su habitación, necesitaba un baño, necesitaba hacer algo por ese niño, su sufrimiento era palpable y doloroso, extrañaba a su mamá, así como mis hijas también extrañaban a su madre.
Al terminar de bañarse y cambiarse acudió a la habitación de sus niñas, al llegar vio a Fiorella junto a ellas, le daba un beso en la frente...