Violet sentía que se había alejado bastante de su hermano Bruno. Cuando tuvo en cuenta el hecho de que en el siguiente semestre Gabriel se iba a graduar y ya no lo vería en la universidad, comprendió que su vida no era la misma: ya nada sería igual.
De hecho, una noche antes de volver a la ciudad, lloró y le confesó a Gabriel su miedo de alejarse de su hermano. Como siempre, Gabriel la consoló, la escuchó y le dio consejos; así fue como pudo calmarse esa noche.
Desde que Violet era novia de Gabriel, notó que Bruno poco a poco se fue alejando. Si bien ahora la trataba...