En la casa de en frente de la señora Rebeca vivía una madre y sus tres hijos, los cuales le daban vida a la calle central, que era característica por sus jardines grandes. La señora Rebeca era una de esas que podía decir que era bastante bueno tener a una mujer con risa tan explosiva, porque alegraba sus tardes veraniegas en la banca de enfrente, donde solían sentarse a comer ensaladas de mango picante mientras veían a las personas caminar por la vía peatonal.
Ella dos podían contar la vida de todos los que vivían por su calle. La gente las llamaba “cámaras de seguridad”, porque reparaban a todos los...