Al colgar la llamada, Christopher se quedó observando por unos segundos su celular y sonrió. Luego, lo colocó sobre la mesita de noche al lado de la cama y se acostó a dormir.
De nuevo, al día siguiente volvió a pedir el ramo de rosas rojas y la caja de bombones, esto obviamente le fue devuelto, porque Amber no se encontraba en la Ciudad, además recibió una llamada de la dueña de la floristería.
—Señor Christopher, la señorita Amber está de viaje e ignoran cuando regresa, si es que regresa, de conformidad con lo informado por su secretaria.
—¡Gracias! —respondió el asombrado y anonadado, sin encontrar explicación a esto, colgando...