―¡Te amo, Amber! ―Confesó Christopher― Te voy a proteger siempre, igual que a mi hijo. Vamos a inaugurar tu Despacho, pero solo supervisarás desde aquí, desde la mansión, prefiero que no salgas, salvo que sea conmigo ―aseveró él decidido.
―¡Pero, mi amor! Fue solo una simple tos ―reflexionó ella con asombró por su decisión tan radical.
―No, no quiero pasar otro susto. Estoy pensando en tomarme un año sabático en las empresas, para dedicarme a ustedes dos, en estos meses ―expresó el pensativo.
―¡Como quieras mi rey! ―Respondió ella sonriendo y asombrada, pero satisfecha de este apoyo incondicional― Ahora vamos a seguir comiendo, porque tengo hambre, pero eso sí, sin...