―¡Sí! ―respondió Amber, explicando a su amiga― Chris, no me quiere soltar la mano, ni dejar ir.
»Cuando te comenté esta mañana que lo venía a ver, me vine para saber de él. Al llegar todos estaban preocupados porque no despertaba de la anestesia. Entre a la UCI, le hablé al oído, reaccionó y despertó, reconociéndome ―declaró ella.
―¡Dios! ¡Qué bueno, Amber! Me imagino como estarán Don Ozzi y doña Maddie contigo, ¿agradecidos? ―cuestionó su amiga.
»Si supieras que sí y no solo ellos, también Daniela y Thiago. Además, no quiero que tenga una recaída, por mi culpa. No me cuesta nada quedarme y hacerle compañía ―respondió ella, cariñosa, observándole...