En Santiago de León
Domingo en la mañana, en su hangar privado, Christopher subió al avión, en donde ya se encontraban todos los pasajeros. Una vez, en la cabina, fue saludando uno por uno, dejando asombradas a las tres hijas de su padrino y Procurador de Santiago de León, Liam Pocaterra, quienes lo miraban con agrado y admiración.
―¡Es la sorpresa más agradable de este viaje! ―afirmó Rocío, sin quitarle la vista de encima, igual que él a ella. Esta era una joven caprichosa, arrogante, pero muy hermosa, con un cuerpo exageradamente curvilíneo.
―¡Gracias Rocío! ―respondió él, tratando de disimular su interés en ella, para evitar problemas con sus padrinos....