Christopher, sonreía al ver a madre e hija hablar de él. Después del saludo de bienvenida, el personal del servicio llevó las maletas al primer piso de la mansión, en donde estaba ubicada la amplia y lujosa alcoba matrimonial, decorada especialmente para recibirlos.
Ellos subieron a la recámara, descansaron y bajaron a la hora de la cena, la cual fue preparada por el chef que había contratado Christopher y con quien había hecho muy buena amistad Sabrina, precisamente, por este gusto en común.
―¡Está riquísimo todo! ―confesó Christopher. Pidiendo al mayordomo que llamara al chef. Una vez que este entró al comedor, él le saludó y le agradeció personalmente la...