Al llegar a Santiago
Una vez que caminó en medio de sus padres hacia la sala de estar de la mansión, Christopher se sentó en medio de los dos en el amplio sofá.
―Estoy muy agradecido con Dios ―confesó Christopher― No hubo nunca momento de angustia o desesperación.
―¡Dios mío, hijo! Estoy infinitamente agradecida con Dios por verte sano y salvo ―declaró su madre, tomando entre sus manos el rostro de su hijo y besándolo fuertemente en sus mejillas.
―¡Tranquila, mamá! El capitán es todo un experto, al observar la falla, buscó donde aterrizar, de ahí que ninguno sintió miedo, por la seguridad que él nos brindaba.
―¿Por qué la...