En el dormitorio de Christopher
Él, con una mirada acongojada, sentado, en el borde de la cama, inmóvil y dejándose dominar por este sufrimiento, dejó que las lágrimas bañaran su rostro y se desbordaran por fin sacando este dolor.
Ella, era la mujer de su vida, se lo acababa de demostrar en ese acto de posesión con la intención de conservarla, para sí, por siempre. Esa, era su forma tan especial que tiene de amar, donde lo único que le faltó, fue bajar el cielo y la luna y poner esto a sus pies.
Por su parte, Amber en el baño también sentía que su mundo se acababa. Al igual...