El Procurador, al retornar de viaje fue directamente a su residencia. Ahí, encontró a su hija mayor, en arresto domiciliario. Al entrar y recordar el vídeo en donde ella agredió a su hermana menor, este, de inmediato se irritó.
¡Paf! ¡Paf! ―abofeteó este a Rocío.
―¡PAPÁ! ―gritó ella, molesta y furiosa― ¿Qué te pasa? ¿Por qué me pegas? ―gruñó, mirándolo con desagrado y llevándose las manos a sus mejillas, permitiendo que sus lágrimas corrieran por su rostro.
»¿Por qué me agredes? Tú nunca me habías levantado la mano ―volvió a gritar ella, llorando y sobando sus mejillas, exactamente en donde su padre le había abofeteado.
―Por eso, es que eres...