En Isleña
Al tanto de las noticias en las redes y harto de las mismas, Dylan llamó a Amber, no podía permitir que ella pensara que él tenía algo que ver con esto.
En vista, que no respondió la llamada, decidió bajar. Al estar de pie frente a la puerta, estuvo tentado a abrir con sus propias llaves, pero sabía que esto no le convenía. Así que tocó el timbre.
¡Ding, dong! ¡Ding, dong!
Ella, presumiendo que era él, corrió y dejó el celular en su habitación, para luego correr a abrir la puerta.
―¡Hola! Y ¿eso, tú aquí, a esta hora? ―preguntó, devolviéndose a la cocina, en donde estaba...