―¡Ya, vamos Chris! Necesito que duermas, eso fue lo que ordenó Thiago, el sueño te ayudará a recuperarte más rápido ―comentó Amber.
Ella se acomodó de nuevo en su brazo, apoyando su cabeza sobre el pecho de él. Inconscientemente, Amber deslizó sus dedos y mano suavemente por su enorme y musculoso pecho, haciéndolo estremecer y sobresaltándolo.
―Si me sigues haciendo eso, vas a despertar a “Thor” que hace rato está por levantarse y buscar comida. Recuerda que no debe ni puede hacer nada, por la herida que tengo ―aseguró él, besando su cabeza y suplicándole― ¡Bésame, por favor!
―¡Eso es peor! ―replicó ella, dejando de acariciar su pecho.
»Porque me...