Al llegar al edificio donde vive Amber, Christopher estacionó su Ferrari y habló con el vigilante, preguntándole por ella o por su mamá Sabrina Marín. Este le respondió que la señora sí se encontraba, pero debían avisarle.
Él asintió con su cabeza y esperó que lo autorizaran para entrar. El vigilante conversó con la madre de Amber, pero se negaba a recibirlo. Por esta razón, él pidió hablar directamente con ella y fue así como le pasaron la llamada.
—¡Buenas noches, Sabrina! Por favor, déjame subir para hablar contigo, te prometo que no te quitaré mucho tiempo —propuso Christopher con una voz ronca y suplicante.
—Si vienes a ver a...